Llegar a la música por el camino de las palabras...

sábado, 11 de junio de 2011

Aquella gran sonrisa

"The record shows I took the blows and did it my way" (Frank Sinatra, My way)

Cuando se miró en el espejo, el caballero descubrió lo que llevaba tiempo temiéndose. Su rostro estaba surcado de arrugas, el cabello apenas tenía tonos oscuros, pues las canas le habían ganado territorio y el reflejo de sí mismo le devolvía una mirada cansada por el paso de los años. Se sonrió y descubrió que al menos su dentadura aún permanecía impoluta. Y empezó a recordar...

Rememoró los múltiples viajes que realizó y lo afortunado que había sido para haber nacido en 1915, y con ello se acordó de su esposa y de un sinfín de momentos de plena felicidad en esos cuarenta años que habían pasado los dos juntos, hasta que la muerte la hizo llamar. Dedicó un tiempo a cada uno de sus hijos y a los nietos que parecían haber llegado ayer al mundo y que, sin embargo, les había visto pasar de la infancia a la juventud.

Recordó numerosas noches en vela atrapado en el insomnio, enredado entre las sábanas, especialmente en sus años de adolescencia, durante los cuales se veía afectado por aquellos enredos amorosos que le llevaban por el camino de la amargura y que solían acabar con finales desastrosos. Soltó una carcajada, qué inocente era, ojalá pudiera decirle ahora a aquel muchacho que sería muy feliz con los años y que algunas mujeres solo le traerían problemas, pero que no se preocupara, que daría con la adecuada.

¿Lamentaciones? Sí, claro que tenía de qué arrepentirse, pero ahora qué importaba. Había pensado tantas veces en qué habría pasado si en vez de esto hubiera hecho lo otro y si hubiese ido allí en vez de... Pero lo cierto era que no se podía retroceder, que el pasado siempre quedaba impoluto por muchas vueltas que se le diese a los hechos en la cabeza. Cuánto había fantaseado a lo largo de su vida, a veces incluso llegó a vivir más en la ficción que en la realidad.

Río, lloró y pasó por todos aquellos momentos malos que a todos nos toca vivir, pero ahora, tras mirar hacia atrás, puede ver cómo se le iluminan los ojos a aquel extraño tan conocido que observa e imita cada movimiento en frente de sí. Su reflejo.

Lo afrontó todo y mantuvo la cabeza en alto y lo hizo a su manera.
Y no pudo evitar ensanchar todavía más aquella gran sonrisa que, a pesar de las apariencias, estaba plena de vida.

V

2 comentarios:

  1. la entrada ha sido estupenda, encantadora, dulce, nostalgica, soñadora, hace mucho que no me dejaban una sonrisa tan dulce en los labios un escrito.^^
    lamento una simple cosa, ya no publicas muy seguido y no observo otros comentarios, espero no cierres este lindo espacio.

    cuidate mucho.

    recuerdas a ese chico tras la puerta, aun recuerda esos momentos donde vivio y durmio deseando conocer que existia tras ella.

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  2. Esa cancion es hermosa, y tu texto la acompañaba a la perfeccion, creo que has mejorado mi dia justo cuando lo necesitaba. Gracias ;)

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