Llegar a la música por el camino de las palabras...

jueves, 25 de agosto de 2011

Realismo

"No surprise, no mystery in this theatre that I call my soul. I always play the starring role, so lonely." (The Police, So lonely)

-Estela, por favor, recoge la mesa –le pidió su madre.
-Niña, ¿qué haces? ¡Camina erguida! –le reprochó su padre.
Estela recogió los restos de la merienda, se dirigió hacia la pila asegurándose de caminar con la espalda recta y empezó a fregar los platos.
-Cielo... ¿dónde demonios has metido el suavizante? –añadió el padre.
-¡¡Tienes la habitación llena de polvo!! ¡¿Y esos papeles tirados por la cama?!
-¿Cuándo diablos piensas ponerte a hacer los deberes?
-¡Y baja el volumen de la música! –reprendió la madre.

Estela volvió a su habitación, harta de lo mismo de siempre, de saber perfectamente que no era guapa, ni inteligente y de que, sin duda alguna, no servía para nada en esta vida. Pero a pesar de estar totalmente convencida de todo eso, se sentía herida cuando sus padres la gritaban así. Sabía lo que había y se esforzaba por hacer las cosas bien, por ello, no aguantaba más y volvía a su habitación para sumirse en su mundo de música y dibujos, lo que su madre llamaba “papeles”.

Como un susurro filtrado entre los violines de la melodía que estaba escuchando, Estela oyó que llamaban al timbre. Su padre entabló un par de palabras con la persona que acababa de llegar. Estela no prestó atención.
Instantes después alguien apoyaba la mano sobre su hombro. La muchacha se giró e hizo una breve mueca que escondía una sonrisa. Era David.
Bajó el volumen de la música.

-¿Todos estos dibujos son tuyos? –preguntó el chico.
Estela asintió con la cabeza.
-Uauh, son fantásticos –la elogió mientras se dirigía hacia la ventana-. Son completamente realistas. Siento que puedo observar el mundo a través de ellos con tanta veracidad como si lo estuviera haciendo tras este cristal.
-No exageres.
David la miró fijamente a los ojos.
-No exagero, eres maravillosa.
Estela no comprendió a qué se refería.

V

sábado, 6 de agosto de 2011

Un ingrediente esencial

"The wise man said just find your place in the eye of the storm; seek the roses along the way, just beware of the thorns." (Scorpions, Send me an angel)

Llevaba mucho tiempo escuchando a los demás, guiándose por intuiciones que no eran las suyas, que no sentía...

Pero un día dejó que el viento acariciara su rostro y despeinara su pelo; hinchó sus pulmones de un componente químico extraordinario, denominado trivialmente vida; cerró los ojos y encontró la salida de esa oscuridad. Se encontró a sí mismo.

Paró en seco su acelerada vida, dejó de consumir, lo que le pedía la sociedad a gritos que no dejara de hacer, y se tomó unas vacaciones, las primeras desde hacía años y años.

Y de repente un día, se tumbó en la arena de una playa casi desierta, durante uno de esos múltiples días de descanso y descubrió un sonido que nunca antes había escuchado; provenía de su interior, de su pecho. Meses después descubriría que eso que había oído era lo que la gente común con un ingrediente esencial, llamado amor, denominaba corazón y que latía y guiaba a las personas por un camino diferente al que los altos cargos y la sociedad en general habían determinado para el resto del mundo.

El corazón les hacía más humanos, bombeaba sangre hasta unas mentes capaces de pensar por sí mismas y daba sentido a esos sentimientos que, anteriormente, nuestro hombre en particular había amortizado a base de aceptar todo lo impuesto.

Eran seres que confiaban en sí mismos... Seres que todavía creían que podían cambiar el mundo.

V