Llegar a la música por el camino de las palabras...

sábado, 21 de enero de 2012

Dios, alma y guerra

"Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, evidentemente nunca lo sabré, cuando me hunda en la nada eterna; pero si hay algo, si hay Alguien, tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo." (Blaise Pascal)

Enajenado de sí mismo, caminaba ebrio de desesperación, angustiado y desgarrado, extrañado, como la filosofía le había llevado a ser. Pero ni la droga de su delirio le llevaba a su añorado encuentro con Dios.
Se sentía vacío, mortal, dueño de sus actos y desconfiado de un Ser por el que había entregado la vida. Ya no le quedaba caridad cristiana, no se sabía si era católico, calvinista o anabaptista. Lo era todo y no era nada.
Su vida terrenal había quedado completamente vacía tras el final de la Gran Guerra, un padre herido de guerra hasta alcanzar la muerte y una madre con el corazón desgarrado del dolor, en cama, enferma, loca...
Y él sin movilidad, sus extremidades eran ahora una silla. Médula destrozada, parálisis de piernas, virilidad ausente. El suicidio seguía sin ser una posibilidad tras tanto tiempo jurando a Dios, quien parecía estar de vacaciones desde julio de 1914. Definitivamente, entregarse al infierno no era una solución. Se despojó de sus ropas, se descalzó, se tumbó cuan largo era sobre la cama e imploró perdón a Dios. Alcanzó el arma de la mesilla de noche y se llevó la pistola a la sien.


La vida puede ser realmente dura, pero no podemos abandonarlo todo por muchos contratiempos que nos surjan. Toda ella es una prueba más de Dios y tenemos que hacerla frente. 
Aquella noche no disparó y el diablo no vino a por él. Al día siguiente la locura de la madre acabó con su vida en un aparente suspiro. Y, paradójicamente, él cayó enfermo de gripe española. Para la hora del té su alma ya estaba junto a la de toda su familia. No iría al infierno, Dios le había escuchado y había decidido llevárselo con Él. Despojado del cuerpo, ahora sí, su alma sería por siempre jamás... ¿inmortal?
O quizá pasto de los gusanos...

V

1 comentario:

  1. Perder la fe, ya sea en Dios, en alguien o algo... siempre es cruel y doloroso :/

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