Llegar a la música por el camino de las palabras...

lunes, 9 de abril de 2012

La biblioteca

"Lo único que lamento es que nunca tendré tiempo para leer todos los libros que quiero leer." (Françoise Sagan)

No podía negárselo más, estaba nervioso, era un hecho. 
Llevaba esperando aquel momento desde que tenía cinco años, desde que iba al pueblo en verano y su abuelo le dormía contándole cuentos, desde el mismo instante en que el anciano medió palabra acerca de aquel lugar de fantasía, recuerdos, historia, filosofía y ciencia.

Ahora los dedos de un Daniel adolescente temblaban de emoción al imaginarse penetrando las inmensas puertas de aquella casa, justo al lado del comedor. Siglos y siglos de sabiduría quedaban concentrados en esas cuatro paredes y eso se notaba en el ambiente, el olor se impregnaba en todas las maderas que formaban el resto del edificio.

Su abuelo se acercó, los años le habían tratado bien en su interior, pero de las canas y las arrugas no se libra nadie, ni siquiera él.
-¿Estás preparado? -le preguntó.
-Siempre lo he estado.
El anciano sonrió e introdujo la llave en la cerradura.

Es extraño descubrir algo en la realidad de lo que ya tenemos miles de imágenes en la imaginación. 
Daniel se había construido en la mente aquella biblioteca de múltiples maneras. Normalmente estaba formada por largas estanterías, algunas veces apiladas paralelamente, otras con forma de caracol, pero siempre eran libros antiguos, de tonos rojos, verdes y azules. La realidad no era menos sorprendente, de hecho, lo era más, al fin y al cabo era real, pero los libros no eran antiguos, había de todo, las ediciones eran múltiples y los colores también.

Creo que Daniel no tendría palabras para expresar lo magnífico de aquello, así que yo tampoco lo intentaré.
Los libros se viven, no se cuentan, porque para ello ya están sus páginas.

Aquella tarde Daniel cogió un libro... el primero de muchos; el último de tantos otros que hasta entonces había leído.

V

1 comentario:

  1. Yo también quiero un abuelo como el de Pedro, aunque también quiero otros. Una mezcla de varios y diversos estaría bien.

    Un abrazo

    Paramédico

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