Llegar a la música por el camino de las palabras...

domingo, 21 de octubre de 2012

Llámenme Lolita

"Lo terrible es eso, que la identidad pasa a ser definida por el sexo. Es decir, una banalidad pasa a definir lo esencial. " (Manuel Puig)

De la rutina insípida de su oficina escapábase el señor Ibáñez, y con la velocidad que la cafeína del aguado café de máquina le otorgaba, encaminábase a su casa, presto a llegar a tiempo para su trabajo nocturno. Desabrochábase los botones de la chaqueta con una mano, mientras la otra deshacía el nudo de la corbata; y dirigíase al cajón de su mujer. Quince minutos después, Ibáñez salía, bocata en mano, con un abrigo que le llegaba hasta los pies. Las madrileñas calles lucían ya de neón. El señor Ibáñez entró en un pub. "Llámenme Lolita", se le oyó gritar.

V

martes, 9 de octubre de 2012

Astrea

"El orgullo es una forma de egoísmo." (David Herbert Lawrence)

Supongo que no eres consciente y por ello es incapaz de juzgarte. Aun así, no puede negarlo, la ciegas. Eres la hoguera del bosque en mitad de la noche. Tu luz irradia. Y, aunque cegada va, tu calor te descubre y no puede evitar acercarse. Quema. Quemas.
Pero no te das cuenta, no eres consciente. Las hogueras se prohibieron hace ya algunas primaveras, mas no por esto te reprocho. Te crees tan importante, tan feliz... pero no sabes lo que dices, tampoco lo que piensas y, aún menos, lo que sientes. Es extraño que estés hecho de fuego, pues no parece correr por tus venas. Ni siquiera le has preguntado su nombre, Astrea se llama. No sé si te suena. Quizá no la has visto nunca, pero sabes quién es, seguro que lo sabes. Todos lo saben. Ella vive muy lejos, es cierto, pero se acerca a ti cada noche, es sigilosa, preciosa y brillante. ¿Te sorprende que sea brillante? "Astrea, Astrea..." te repites ahora, lo has oído antes, es nombre de diosa, mas ella no posee tanta belleza. Nació antes que tú y morirá, seguro, más tarde, pero no la pongas rostro de vieja. Te repito que es hermosa. Imagino que a estas alturas, estarás más que intrigado, ¿quién es ella, la que todos conocen? ¿Por qué se acerca a ti cada noche? 

Créeme, eso es lo que menos comprendo. Tú que no le das nada a cambio, tú que nunca la observas, tú que la espantas en mitad de las sombras, cuando ella despierta... Y tiene tantos amigos, que no la entiendo, no la comprendo. Está enamorada, no hay más qué decir. Ya se sabe que con los enamorados, la cordura sobra. Ella te importa, antaño la quisiste, mas la llamaste "amiga". No sabes cuánto duelen los nombres. No obstante, es incapaz de olvidarte. Si ahora la vieras, si la escucharas de veras... Pero mientras sigas siendo hoguera, tu luz propia no te dejará ver las ajenas. 
Ni mucho menos la de Astrea, la estrella.

V