Llegar a la música por el camino de las palabras...

domingo, 15 de septiembre de 2013

Recuerdo infantil

"Pinto de mi memoria las impresiones de mi infancia." (Edvard Munch)

Rompíamos el silencio de la calle mediante alegres carcajadas, de cuyo sonido se hacían eco las paredes de las casas, llenando al barrio de la felicidad propia de la infancia.
No necesitábamos vestir como vaqueros o piratas, ni peinarnos los largos cabellos para ser princesas. La imaginación se apoderaba de cada uno de nosotros, ataviándonos acá y acullá de todo lo que necesitáramos para proseguir con nuestras fantasías.
Imposible es aún de olvidar aquellas tardes siguiendo las vías del tren y cómo Sofía se quejaba del ruido que hacían las locomotoras al pasar mientras se tapaba los oídos con las manos. Gritaba tan fuerte que casi lograba ponerse a la altura de los decibelios del ferrocarril.
Y con este recuerdo, veníanme ahora a las mientes otros tales como el lanzarnos al río a través de una cuerda que nosotros mismos atamos a un árbol y cómo después nos dejábamos literalmente secar a manera de las prendas recién lavadas, tumbados cara al sol. Al día siguiente en la escuela, veíamos a un Juan que si bien el día anterior lucía su piel pálida, hoy ésta había mudado al rojo, dando el aspecto de cierta especie de cangrejo humano.
Era nuestra particular manera de romper con la "monotonía de la lluvia en los cristales" que el poema de Machado sentenciaba a los colegiales.


Pero aun hoy, al mirarme al espejo y descubrir en él los rizos de una anciana, veo en ellos algo de la princesa que fui y que luché toda la vida por seguir siendo. Y así, cada día, a falta de la imaginación de la que me había ido paulatinamente despojando la madurez, peinábame los cabellos como no hacía falta que me los cepillara en mi primera década, rememorando con ello aquellos años de felicidad infantil que con solo un cepillo había logrado expandir a otros siete decenios más.

V