Llegar a la música por el camino de las palabras...

lunes, 25 de noviembre de 2013

¿Qué harías tú si fueras yo?

"Es una visión extendida en las sociedades democráticas que todo ciudadano responsable debe tener una opinión sobre todo." (Harry Frankfurt)

Un bar cualquiera. Media tarde. No hay más de diez personas en el local. ANA está sentada en una mesa con la mirada perdida. Entra NURIA.

NURIA (Acercándose a la mesa donde está ANA).- Hola, cielo, perdona que llegue tarde. ¿Cómo estás? ¿No te has pedido nada? Bueno, ya voy yo, ¿qué vas a querer tomar?
ANA.- Una Coca Cola.
N.- Va, no seas sosa, te pido una caña.
A.- No, no, es que no debo beber.
N.- Ya sé, ya sé que el alcohol y tú...
A.- No es por eso.
N.- ¡Ah! Has venido en coche.
A.- No, no es eso...
N.- ¿Entonces? Que prefieres un refresco y punto.
A.- Bueno, eso y que...
N- ¿Qué?
A.- Estoy embarazada.

N.- No. No, no, no y no. ¿Lo dices en serio?
A.- Ssí...
N.- Voy a sentarme, si no te importa. (Sentándose) Luego pido las bebidas. ¿Y qué vas a hacer?
A.- No lo sé.
N.- Bueno, no te preocupes, tomes la decisión que tomes estará bien.
A.- Pero es que no tengo ni idea de qué hacer. ¿Qué harías tú?
N.- Abortar.
A.- Me refiero a qué harías tú si fueras yo.

N.- Si fuera tú... Yo no... no sé.
A.- Vamos, sé que sí, me conoces mejor que yo misma. Abstráete, ya lo has hecho antes.
N.- No lo hice, lo intenté. Y no salió bien.
A.- Bah, no digas tonterías.
N.- No digo ninguna tontería. Hizo lo que le dije que creí que haría y no funcionó.
A.- Pero habría hecho lo mismo de todos modos.
N.- Eso ya nunca lo sabremos.
A.- Sabes que sí, no debes atruibuirte responsabilidad. Le dijiste lo que habrías hecho tú de ser él poniéndote en sus circunstancias y te hizo caso. Habría hecho lo mismo de no haber decidido tú por él. Le ahorraste el sufrimiento de tener que estar a cada instante pensando qué era lo correcto. Míralo así, fue lo mejor. Haz lo mismo conmigo. Por favor, Nuria, por favor...
N. (Gritando)- ¿¿Que le ahorré sufrimiento?? ¡¡Le quité su tiempo!!
(El señor de la mesa de al lado se vuelve molesto.)
N.- Perdón.

N. (Hablando más bajo)- En serio, Ana, no puedo. No puedo ser tú. Tú eres católica, ¡católica practicante!, no podría ser tú ni aunque me lo propusiera.
A.- Ahora no pongas excusas estúpidas. Estás por encima de cualquier prejuicio, de cualquier creencia religiosa, política o moral. Toda tú eres empatía.
N.- Está bien. Te diré lo que tienes que hacer.
A.- ¿En serio?
N.- Sí, te lo diré. Aunque yo nunca, nunca jamás, sabré qué habrías hecho tú de ser tú.

V

martes, 12 de noviembre de 2013

Carmen

"La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar." (Mario Vargas Llosa)

Coge el lápiz y sin temblarle el pulso define una línea negra en torno a su ojo, abre ligeramente la boca para pintarse los labios, los polvos, la máscara de pestañas, el colorete, el perfume...

-Estás muy guapa.
Se ríe. No me cree. Pero es verdad, lo está. Al verla ahora así, maquillada, puedo ver en ella a la joven de las fotografías del álbum. A pesar de los años el rostro es el mismo y siento cómo en ella se perfila la estabilidad de una vida que en mí aparece mudable. No hay angustia ni vacío en su mirada, sino todo lo contrario, seguridad. Parece estarle agradecida al mundo en esa clase de satisfacción que solo el tiempo da. Los objetivos que una vez fueron frutos de deseo del pasado se han cumplido, aunque le da lástima no haberse convertido en una diseñadora o en una maquilladora profesional. Tampoco le agrada haber dejado de lado sus lecturas existencialistas.
Hace unas semanas me dijo que le faltaba tiempo, que le gustaría que al comprar un libro éste viniera con las horas necesarias para poder leerlo. No me extraña que ése sea su único deseo, el tiempo, pues no para quieta. El trabajo, la casa, los hijos...


Ella me acercó a las palabras al leerme cada noche de pequeña. Soy coqueta porque ella lo es. Y me gusta serlo, nos gusta serlo. Creemos en el blues, en la belleza, en el amor... en la elegancia. No hay prejuicios en su mirada, tampoco en la mía. Reímos, lloramos, somos humanas. Ella es parte de mí, yo soy parte de ella. Y así será para siempre.

Sale del baño, dándole la espalda a su yo en el espejo. Mientras, yo permanezco, como ella misma, o quizá como una sombra... llena toda de incertidumbre.

V