Llegar a la música por el camino de las palabras...

domingo, 23 de febrero de 2014

Un destino ineludible

"Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente." (William Shakespeare) 


Me condujeron por lo que parecía un pasillo sombrío, el cual acababa en una amplia sala. Andaba con lentitud, sabía lo que me aguardaba, que no debía estar nervioso, pero mi cuerpo me traicionaba. Llegué a la sala en la cual se hallaba una silla que debía ocupar, no estaba cuidada, pero me indicaron que tenía que sentarme, y eso hice. Me ataron las muñecas y los tobillos, con una fuerza digna de un torniquete, y me dieron un mordedor, era de goma y parecía usado, aunque no era momento para ponerse escrupuloso. Después, vino un casco metálico, me pareció imponente, me dijeron adiós, sin ningún pesar dado que en sus caras solo había alegría, y pude escuchar un interruptor seguido del sonido de la corriente. Entonces un espectador se levantó y tropezó con las escaleras del palco haciéndome perder la concentración. Miré al resto de la compañía de actores; el espectáculo debía continuar.

D, mi hermano

2 comentarios:

  1. Pido el segundo Acto, sería muy bueno leer de que va la obra. ^ ^
    Un beso preciosa.

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  2. ¿Has picado a tu hermano con el gusanillo literario? ¡Eso sería tan cinematográfico! Pero en el buen sentido, en el de las películas ambientadas en épocas pasadas, que podemos reinventar como queremos (no como el presente, que es como es). El espectáculo ha de continuar, así que ya sabes... Por cierto, ¿crees que vale la pena atreverse a imaginar escenarios, situaciones y sentimientos ajenos con tal de practicar una muy posible vena literaria? ¿Es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin el el encuentro?

    Un besobrazo,

    Paramédico

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