Llegar a la música por el camino de las palabras...

sábado, 25 de octubre de 2014

Autoestima

“La religión de todas las personas debería ser la de creer en sí mismos.” (Jiddu Krishnamurti)

Recorro lentamente su rostro con la yema de mis dedos, desde la sien hasta la barbilla. Me sonríe.
-Dime, ¿tienes mucha o muy poca autoestima?
Me mira sin comprender, le devuelvo la sonrisa, nerviosa, e intento explicarme:
-Creo que solo se puede tener mucha autoestima o poca, que no existe el término medio. Por eso te preguntaba, verás...

»Yo... a veces siento que tengo la autoestima por las nubes. Al comenzar el día, salgo del portal queriéndome comer el mundo. Ja, ja, es verdad, no me mires así. Observo a las personas y las veo tan a lo suyo que... no sé, creo que me pienso superior al saber que yo llevo muchas cosas sabidas ya. He leído el periódico y me he tomado un café mientras escuchaba a Sinatra. Sí, estoy loca por Sinatra. Dios, supongo que le habría odiado de haberlo conocido pero, no sé, es un señor tan elegante... bueno, era. En fin, no sé qué digo. Tampoco me creo superior por escuchar a Sinatra. Si me levantara y me pusiera a John Cage... Ja, ja, eso sí que sería bueno. Supongo que es la perspectiva del nuevo día; nuevo día, nuevas ilusiones, nuevas esperanzas, aunque los deseos... Mis deseos son siempre los mismos, tú ya lo sabes, pero en cierto modo me siento necesitada de cambiarlos. Es que... bueno, son tan poco feministas y yo me siento superfeminista. ¿He dicho "superfeminista"? Si pudiéramos grabar cada conversación y luego escucharnos... Ja, ja, vaya, sería tan patético... Además, creo que me pondría siempre la misma grabación, sí, la de aquel día... No serviría más que para anclarnos aún más en el pasado. Acabaría muriéndome de nostalgia, ¿se habrá muerto alguien de anhelo? Creo que yo podría, aunque no por la mañana, no. Por la mañana me siento poderosa, capaz de hacer cualquier cosa.

»A decir verdad, incluso por la tarde estoy bien, pero al caer la noche todo se cubre de gris. No me refiero solo al cielo, sino que siento que hay también como una niebla. Una niebla que aun así me permite ver a la gente, a las personas. Van en parejas o en grupo y yo, sin embargo, estoy sola. Y me miran y se ríen, se ríen entre ellos, lo que al principio me da envidia, pero luego creo que en verdad se están riendo de mí. En esa oscuridad siento que me voy a tropezar, que caeré, ¿has soñado alguna vez que te caías? Cielos, es un sueño tan recurrente, es ridículo, deberíamos darnos cuenta de que estamos soñando. Somos tan frágiles a veces, tan inútiles. ¿Ves lo que te digo? Por la mañana me creo la reina de todo y de todos, pero luego... no somos nadie. Bueno, yo no soy nadie, me da por pensar... y solo necesito un abrazo, solo eso. Intento escribir, pero no me sale nada. Luego leo, pero no me concentro y al final acabo por poner el televisor, no sabes la basura que echan. Lloro y al final todo se reduce a eso. Y no hay nadie, porque quien hubo, ahora sé que nunca más va a estar y si intento llenar su vacío con otros seres... Me siento tan inferior... Soy quien soy por las noches. No sirve de nada, acabo peor. Todo... se disuelve. Hace frío, abrazarme... abrázame, tengo frío. Hay niebla, mucha niebla, inútiles, me caigo, se ríen...

»Pero, perdona, estábamos hablando de ti.

V